
Los especialistas en nutrición han sostenido siempre que las dietas milagrosas no existen y por lo tanto quienes se someten a ellas a pesar que puedan bajar de peso de forma rápida generalmente recuperarán el peso perdido una vez terminada la misma, a menos que hayan cambiado sustancialmente sus hábitos alimentarios.
El tan temido efecto rebote es en la mayoría de los casos hace que estas personas no solo recuperen el peso perdido sino que ganen algunos más al cabo de poco tiempo.
A pesar de todas estas advertencias, el número de personas que prefieren las dietas rápidas y sobre todo las proteicas como la famosa dieta Dukan, un plan para adelgazar que se ha hecho famoso a través del libro escrito por su creador el doctor Pierre Dukan.
Una reciente encuesta realizada en las revistas Santé-médecine y Journal de Femme proyectó resultados que se revelaron como negativos en relación a la dieta Dukan.
Esta encuesta reveló por ejemplo, que de cinco mil personas que realizaron la dieta adelgazante Dukan un 80% recuperó el peso a largo plazo e inclusive algunos datos brindados por autoridades sanitarias francesas concluyó que los plazos podían llegar a hacerse más breves ganando el peso perdido en unos doce meses. La conclusión podría ser entonces que esta dieta no es tan efectiva como se cree.
Sin embargo, aquellos que defienden las bondades de esta dieta y afirman que es totalmente eficaz y la consideran una excelente forma de alimentación. Por su parte el doctor Dukan se defiende sosteniendo que en el 95% de las dietas hipocalóricas más tradicionales fracasan indefectiblemente.
La pregunta sería entonces si esta dieta es una buena forma de perder peso y la respuesta de la mayoría de los nutricionistas es un no rotundo y sobre todo en las primeras fases o etapas en la cuales se restringen de manera drástica aquellos nutrientes que son de suma importancia para el organismo.
Los especialistas sostienen que la manera efectiva de bajar de peso es cambiar en primer lugar los hábitos alimentarios y hacerlo de forma progresiva, apostando siempre a una alimentación balanceada y combinar esto con la actividad física regular, un método con el que se evitará además el efecto rebote.
